La culpa se parapeta en cualquier socavón
juega al remolino
apresa
sustituye la sonrisa por el rictus amargo
la palabra se hace duermevela
el entrecejo tortura
siempre la misma postura
la misma inflexión
la lección se aprende a duras penas
cuando de las manos gotean manchas
ellas tiemblan ,se esconden , se silencian.
La culpa es la protagonista
la que acecha desde la sombra
rompe el equilibrio de los amantes
bucea en el pantano de los cobardes
trepa por el vértigo del silencio
se hace un nicho donde los huesos crujen
al nombre lo presiona
se traga a la esperanza
se hace madrastra del miedo
y extingue los fuegos de la posible reconciliación
porque no existe perdón ni olvido
sino un callar piadoso
que en cualquier momento vuelve a la carga.
PUELCHE ©